¿Evitas destacar? Tienes el síndrome de SOLOMON

Descubre si tienes el síndrome de Solomon

¿Has sentido alguna vez el Síndrome de Solomon?

Miedo a llamar la atención, a brillar o incluso al éxito. Dicen que 7 de cada 10 personas lo tiene y puede que lleves toda la vida sufriéndolo sin saberlo.

Eso es justo lo que me ocurría a mí.

En el vídeo te cuento el experimento que llevó a cabo Asch Solomon y comparto mis propias experiencias con este síndrome de Solomon.

Ojo a las tomas falsas. 😉

¿Prefieres leer? Aquí tienes un resumen:

Qué es el Síndrome de Solomon

Hace mucho tiempo que quería hablar de este síndrome, igual que hice con el síndrome del impostor. Y es que no solo los vivo en carne propia, sino que los veo a diario en mis propios alumnos de mentoría.

Quizás lo entiendas mejor si lo describo como el miedo a brillar, a destacar, a sobresalir

Entonces ¿por qué se llama Síndrome de Solomon?

Experimento Solomon

Por un experimento que el psicólogo Solomon Asch hizo con unos estudiantes en 1951.

Se compinchó con grupos de 7 estudiantes y les pidió que dieran una respuesta incorrecta a su pregunta. Mientras el sujeto de estudio, un octavo estudiante, no sabía nada sobre el experimento.

Como te muestro en el vídeo, les enseñó 3 líneas verticales (a, b y c) y les preguntó cuál de ellas se parecía a otra línea de referencia.

La respuesta era obvia, pero el octavo estudiante respondió de manera incorrecta en un 75% de los casos.

¿Por qué? Porque los otros 7 habían coincidido en esa respuesta errónea antes que él.

¿Sabes qué demostró Solomon con su experimento?

Que nos da apuro destacar, ya sea por falta de autoestima o por miedo a no encajar en la sociedad.

El síndrome de Solomon en perfiles creativos

Cuando doy clases y charlas en institutos o universidades detecto enseguida este síndrome con solo preguntar: ¿quién ha hecho X ejercicio?

Siempre hay estudiantes que miran al suelo o detrás de ellos. Evitan mi mirada y les cuesta levantar la mano.  

Pero también he sentido este síndrome en mí misma. ¿Por ejemplo?

  • Aunque tengo facilidad para los acentos (que no para los idiomas) y pronuncio bastante bien cuando hablo en inglés, en clase siempre forzaba un mal acento para no destacar.
  • O cuando un profesor preguntaba algo del tipo «¿en qué año se descubrió América?»; yo susurraba en voz muy bajita «1492». Pero nunca me atrevía a decirlo en voz alta por miedo. 

Cómo superar el síndrome de Solomon

Si tienes una marca personal o estás pensando en lanzarla, el miedo a destacar y a exponerte, incluso a dar tu opinión basada en tus valores, puede convertirse en un freno para tu carrera.

¿Cómo superarlo?

  1. Indentifícalo.
  2. Pasa a la acción.

Sí, aunque se te ponga la cara roja como un tomate. 😉 Un truco es preguntarte a menudo: ¿qué es lo peor que te puede pasar?

Y, por supuesto, si crees que este síndrome te paraliza por completo, visita a un buen psicólogo como hago yo para romper esa barrera desde su raíz. 

[VÍDEO] ¿Conoces el SÍNDROME DE SOLOMON? 🙅🏻‍♀️ Miedo al rechazo, a brillar, a destacar… incluso al éxito. Puede que lo lleves sufriendo toda la vida sin saberlo 👇#SíndromeSolomon #Copywriting #Redacción #Marketing

¿Has sentido (o sientes) el Síndrome de Solomon? ¿Cómo lo «atacas»? Te leo en los comentarios 👇

Y recuerda, escribe siempre para conquistar. ❤️

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14 comentarios en “¿Evitas destacar? Tienes el síndrome de SOLOMON”

  1. Hola Rosa,
    Este post es un viaje directo al psicólogo en mi caso. Naaaa, la vefdad es que me resuena y lo voy a tratar en terapia. Siempre amago a comentar y no lo hago.
    Me encanta como explicas el tema desde tu experiencia, eso es super valioso. Así que gracias por eso. Al fin y al cabo muchas cuestiones se resuelven desde el crecimiento personal y la confianza.
    Un abrazo

    1. Muchas gracias, Nancy.

      Yo soy capaz de identificar el síndrome de Solomon en mí gracias a la terapia, así que ir al psicólogo es una de las primeras cosas que recomiendo cuando me preguntan por temas como este. :)

      Un abrazo y que vaya genial en la próxima sesión.

  2. Gracias Rosa, no lo conocía. Que loco pensar las jugadas de la mente y las inseguridades que podemos llegar a tener hasta a nivel inconsciente.

    1. Así es. La mayoría de nuestras inseguridades nacen de un factor inconsciente a no ser que nos trabajemos (y estudiemos a fondo) a nivel emocional.
      Un abrazo y gracias por tu comentario. :)

  3. Hola de nuevo Rosa. Este tema es muy interesante y te comparto cómo es que a mí también me pasó.
    Mi hermano mayor, de una personalidad extrovertida, comunicativo y por cierto, conocedor y culto, acaparaba las pláticas sociales y familiares. Siempre le tuve admiración por ser como era, muy parecido a nuestro padre, fallecido cuanto contábamos con 2 años mi hermano y uno yo.
    Era tal la admiración y el cariño que sentía por mi hermano, que si llegaba a cometer una equivocación en alguna de sus locuciones (y yo conocía el dato preciso) jamás me entrometí para aclararlo y mucho menos dejarlo en ridículo. Lo que yo hacía, era llamar la atención de los demás, con un chiste (bueno o malo, no importaba) para que no se dieran cuenta de la equivocación de mi hermano. Eso me trajo como consecuencia, una reputación, lejos de conocedor y culto como él, de oportunista y chancero (alguien que se quiere hacer el chistoso. para llamar la atención), aunque muchas veces, fuera del ámbito médico que mi hermano como Cardiólogo e Internista conocía a la perfección, conociera más del tema. Y sí, mi autoestima se vio reducida por mucho tiempo.
    Te mando un saludo afectuoso.

    1. Gracias por compartir tu experiencia, Ulises.
      Espero que ahora que le has puesto nombre a tu síndrome seas capaz de dar el siguiente paso: dominarlo.

      Un abrazo y gracias por tu comentario.

  4. Hola Rosa.

    Ante todo, muchas gracias por este gran artículo y vídeo. La verdad es que desconocía este síndrome por completo.

    Pensaba que lo mío tan solo era miedo escénico y miedo al qué dirán, pero desconocía por completo que se tratara de un síndrome. Bueno es saberlo, ahora toca ponerle solución y sacar a relucir mi marca y exponerme de una vez por todas, jeje.

    ¡Un abrazo! :-)

    1. ¡Hola, Isabel! Me alegro de que te hayas sentido identificada con este síndrome, no porque lo sufras (como yo), sino porque darte cuenta es el primer paso para ponerlo a raya. :)
      Un abrazo enorme.

  5. Hola, Rosa:

    Enhorabuena por tu vídeo y qué interesante este síndrome. Conocía de qué iba, pero no sabía que se denominaba síndrome de Solomon.

    Es evidente que, en mayor o menor medida, todos los hemos padecido alguna vez. Sobre todo en el colegio.

    Aunque a mí ahora me pasa en alguna ocasión cuando voy a conferencias con mucho público. Si al final dan la opción de preguntar al conferenciante, me he dado cuenta de que a veces me entra algo de miedo escénico, y me da corte hacer la pregunta delante de todo el auditorio, aunque me muero de ganas de hacerla (¡y eso que no me considero tímido para nada!). En general me sobrepongo y al final casi siempre logro superarlo y me lanzo a intervenir.

    Al ver tu vídeo he recordado algo relacionado con el síndrome de Solomon en el que yo fui testigo de primera mano.

    Cuando tenía 16 años, en la tele salía mucho un hipnotizador llamado Tony Kamo. Su espectáculo vino a mi ciudad y yo fui a verlo. Y recuerdo que se suponía que hipnotizaba a los espectadores; y que muchos se quedaban dormidos en las butacas del teatro (y a esos los sacaba al escenario para su espectáculo).

    Recuerdo que sacó a un conocido mío.

    Durante un rato estuvo haciendo todo lo que le ordenaba el hipnotizador, hasta que después de unos minutos lo mandó de regreso a su asiento.

    Al acabar el show, le preguntamos que qué había sentido; y él nos respondió que ni estaba hipnotizado ni nada. Que el hipnotizador le pidió que subiera al escenario y que le dio corte decirle que no.

    Lo único que hizo fue seguirle la corriente: cuando le ordenaba hacer algo, él lo hacía porque le daba vergüenza quedarse quieto, ya que las demás espectadores que habían subido al escenario sí que parecían hipnotizados de verdad (o fingían mejor).

    Yo siempre pensé que aquel comportamiento de mi amigo era por miedo a la presión social. En lugar de decirle: «oye, Tony, que a mí no me has hipnotizado y no voy a hacer el tonto», prefirió callarse y seguirle la corriente. Y creo que en eso se basan muchos espectáculos de mentalistas y cosas de esas.

    Yo creo que ese chaval también sufrió el síndrome de Solomon en aquel momento, ¿verdad? No sé cómo lo ves tú, Rosa.

    Muchas gracias por tu atención.

    1. ¡Hola, Ricardo!

      Gracias por pasarte por aquí y compartir tu historia.

      La situación que vivió tu conocido es un ejemplo perfecto de lo que supone el síndrome de Solomon. Funciona igual que en el experimento original: varias personas dan una respuesta errónea en público (todas con el mismo error) y al sujeto que no sabe que está en un experimento le da vergüenza llevar la contraria y convertirse en el centro de atención; así que sigue la corriente, ya sea contestando de forma errónea o, como en el caso de tu compañero, fingiendo que está hipnotizado.

      Estoy de acuerdo contigo, es probable que en muchos casos el síndrome de Solomon y su puesta en escena tenga gran parte del mérito en el éxito de estos espectáculos. ¡Los has calado bien! ;)

      Un abrazo enorme. :)

  6. Es curioso, no había oído hablar de ese síndrome, pero si padezco sus efectos.

    A pesar de cantar en una coral, nunca me ha gustado destacar. Miedo escénico o voz cobarde me dicen. Heredada de mi padre.

    La crianza influye en cierto modo, durante años, la baja autoestima me ha perseguido. Y eso se refleja en mi vida. Cuando me dicen lo polifacética o resolutiva o trabajadora que soy, tiendo a esconder, en lugar de aprovechar el potencial.

    En clases no respondía mal, simplemente, no respondía. El silencio reinaba en mi. Quizás me ha acompañado durante demasiado tiempo. Quién sabe… Esta bien darle nombre, así es más formal.

    Interesante sin duda.

    1. Muchas gracias por compartir tu experiencia, Desi.

      Ya sabes que el primer paso es detectarlo. :)

      Un abrazo y no tengas miedo a brillar.

  7. Gracias por compartir esta información , tengo ese pequeño detalle de siempre pensar en el que dirán mis clientes por ejemplo: si les cobro cuando tienen una factura atrasada, si les pido información sobre alguien presupuesto que les he pasado, etc… tomare en cuanta esta video y buscare cómo superar este miedo al que dirán Si….?

    1. Gracias por tu comentario, Emerson.

      Si tu síndrome de Solomon se manifiesta cuando debes cobrar a tus clientes te recomiendo ponerle freno, ¡ya! :)

      Un abrazo.

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